Cuando llegué a esta casa en Vilamalla, la reforma estaba casi terminada y el jardín era todavía un campo. Diseñé la propuesta siguiendo los deseos de los propietarios e integrando los elementos arquitectónicos existentes, para que casa y jardín formaran un conjunto. Una vez aprobado el diseño, concretamos los presupuestos y las decisiones de jardinería, riego e iluminación. Coordiné la ejecución con los profesionales necesarios en un plazo ajustado, respetando los ritmos de la naturaleza y evitando las temperaturas extremas durante la plantación. Hoy, el jardín es protagonista de la vivienda: un lugar donde caminar, buscar sombra bajo los árboles y disfrutar de colores, aromas y texturas mediterráneas.

